Pedro C. (4)
A
los pocos minutos, entraba un señor, con el pelo blanco, repeinado
hacia atrás, con gafas de pasta, el portero le dijo,
Señor Ordoñez,
Si Antonio
Este joven, dice que empieza hoy en la imprenta y que
le dijeron que preguntase por usted.
Como
te llamas, me preguntó,
Pedro Cañedo,
De acuerdo, ya me había
avisado el jefe de personal, que hoy te incorporabas, así que vamos.
Según subíamos por unas escaleras al fondo del túnel, girando a la
izquierda, me tocan por detrás.
Pero tu que haces aquí- era
Herminio, vecino del barrio, cuatro años mayor que yo.
El señor
Ordoñez, me pregunta, ¿lo conoces?.
Yo le dije que si, que eramos
vecinos y que había mas vecinos del barrio trabajando en La Región.
El señor Ordoñez, le preguntó a Herminio, ¿sabías que se incorporaba hoy?,
No, le dijo Herminio, no tenía ni idea de que quisiera trabajar
aquí.
Yo
le dije, que no se lo había dicho a nadie, porque no quería que
alguien pudiera pensar que entraba en esta empresa, porque conociese
a alguien de dentro.
Cuando
entramos en la imprenta, me pareció el paraíso, eso era lo que a mi
me gustaría hacer el resto de mis días, fue amor a primera vista.
El
encargado me dijo, allí al fondo a la izquierda, están las
taquillas, coge una que veas libre, deja el abrigo y vuelve.
Los
demás trabajadores, se estaban cambiando, unos llevaban bata, otros
funda, entonces vi, a Suárez y a José Luis Cobelas, eran también
del barrio.
Dejé
el abrigo en la taquilla catorce, me dijeron que esa estaba libre, y
me acerque al encargado para que me dijese por donde empezar.
Vamos
a ver, lo que vas hacer, es sencillo, solo tienes que estar atento a
lo que haces, son talonarios de caja para la librería.
José
Antonio, este joven se llama Pedro, puede empezar perforando los
talonarios de caja, si tiene alguna duda, le hechas una mano.
Explícale como tiene que hacer.
José
Antonio, era un joven delgado, alto y cara risueña, parecía buen
chico, me dijo, mira, esta maquina es para hacer las perforaciones
por donde luego se cortan los tíkes de caja.
Tu
que eres ¿diestro o zurdo?,
Diestro le dije,
Entonces pones las hojas
sin perforar a la izquierda, con la derecha metes de poco en poco, ya
ves el hueco que hay, hasta que toque tope, en ese momento pisas el
pedal, baja el peine de dientes de acero y perfora el papel.
Fíjate
como hago yo, realizó la maniobra varias veces, según vayas
perforando, tienes que darle la vuelta a los papeles, porque como
ves, están numerados, así no se pierde el orden.
A
ver ponte tu, despacio, sin prisa, nadie nace aprendido, ya iras
cogiendo practica con el tiempo.
Enseguida
cogí el tranquillo al asunto, iba despacio, pero seguro, lo que
quería era hacerlo bien.
Poco
a poco fui sintiéndome mas seguro, miraba lo que hacían los demás,
Herminio estaba grapando los talonarios ya listos.
Suárez,
en una maquina de imprimir manual, con la derecha metía las tarjetas
y con la izquierda las sacaba. Me quedaba embobado viendo lo que
hacían unos y otros.
A
medida que iba perforando los tikes de caja, observaba el trabajo que
hacían los demás y mas me gustaba donde me había metido.
Allí
se creaba de la nada, desde una simple tarjeta de visita, un
recordatorio de comunión o defunción, hasta un cartel, una revista,
un catálogo o un libro.











