martes, 29 de marzo de 2016

ADIÓS PASADO, HOLA FUTURO

Pedro C.

Después del paso a la jubilación, una alegría aún mayor, la de ser abuelo. A pesar de los intentos de una persona en amargarme la vida, lo siento, no lo has conseguido.

Por mi parte puedes estar tranquilo, eso no significa que te perdone. Yo sé lo que me hiciste, y tu también, y además la intención con que lo hacías. 

Dicen que lo correcto es saber perdonar. A quien se arrepiente y reconoce un mal comportamiento o aquel que hace daño sin querer, se hace merecedor del perdón. 

Pero aquel que disfrutaba haciendo daño, y además reconocía que si por el fuese el daño lo hubiera hecho antes, y que aún hoy se vanagloria de lo que hizo, no merece perdón del ofendido, si acaso lastima, pues el que hace daño a conciencia y que con el tiempo no lo reconoce, lo que despierta en los demás es pena.

Bueno, no quiero volver a dedicar un segundo de mi tiempo, a pensar en esta etapa de mi vida. Yo estoy tranquilo, y siento que llegué a este momento con el deber cumplido. El tiempo pone a cada uno en su lugar, y el final, es el mismo para todos.

A partir de ahora mi vida es, disfrutar del mayor tiempo posible con la gente que quiero y sé que me quiere. De lo pasado, me quedo con lo bueno, los momentos malos, que los rumie quien los provocó. Allá su conciencia.

Para mi, jubilarse, lo asocio a jubilo, por que me da la gana, y jubilo es alegría. Y ser abuelo, es un regalo que te da la vida, todavía lo estoy asimilando, pero siento una sensación de alegría, que los que ya lo son saben a que me refiero.

domingo, 20 de marzo de 2016

MI VERDAD

Pedro C.

Cientos de religiones, y todas un denominador común, poseedoras de la verdad, y la verdad que ellos predican solo es su verdad.

La única verdad es que hay un bien y un mal, y ninguna religión es poseedora única de la verdad. Solo quien considere que la verdad es relativa, la verdad es respeto, la verdad es amor, humildad, generosidad, y todo aquel que no sepa ver la verdad en sí mismo, nunca tendrá en su poder la razón absoluta.

La única verdad eres tú y tu conciencia. Quien te diga, que su religión es la verdadera, está intentando convencerte y llevarte a su lado.

Si llegamos a la conclusión que la única verdad eres tú, cualquiera que quiera conculcar tu individualidad, no posee la verdad, por lo tanto, tampoco la razón.

Partiendo de la base, que estamos en posesión de nuestras facultades mentales, sabremos distinguir entre lo bueno y lo malo, por lo tanto tendremos siempre nuestra verdad.

Y si a sabiendas hacemos lo incorrecto por conseguir un beneficio propio, que nuestra conciencia nos lo demande. También puede ocurrir que estemos haciendo el mal, y no lo sepamos ver, porque la vanidad, el odio, la avaricia o la locura en todas sus variantes, nos nuble el raciocinio.

Si dijimos que el que posee la verdad, tiene la razón, en estos casos, antes referidos, aún pensando que defiende su verdad, esta no es real, pues se sustenta en una sinrazón.

Si queremos tener la razón, debemos respetar la opinión de los demás. Y si, sin querer imponer nuestra verdad, los demás nos dan la razón, enhorabuena. Pero si no comparten nuestros pensamientos, no pasa nada, no existe una verdad absoluta, es como los colores. Para colores hay gustos.

Para que los demás nos respeten, debemos empezar por saber respetar otras opiniones.

¿Cómo podemos esperar que nos escuchen, si no somos capaces de escuchar?.

lunes, 14 de marzo de 2016

ESPIRITU DE LA AMISTAD


Pedro C.

En psicología se define al término espíritu, como, a un sinónimo ocasional de personalidad o carácter, también a la parte racional del alma de una persona.

Si ampliamos el concepto y lo extrapolamos a las relaciones, llegamos a la definición, libre, por supuesto, por el cual, el espíritu, es el sentimiento que albergan las personas, que en un momento de su vida, bien en el ámbito vecinal, escolar o laboral, mantuvieron un contacto en el tiempo. 

Aunque se corte la relación diaria, queda ese sentimiento, que al reencontrarse ocasionalmente, se despierta, lo que es, espíritu de la amistad. 

Todos hemos oído en alguna ocasión la frase, la cual quizá se diga de diferentes maneras, pero todas contienen la misma esencia. Si ignoramos el pasado, corremos el riesgo de que vuelva a repetirse.

En un momento de nuestras vidas, nos hemos encontrado, convivimos más tiempo, o menos, compartimos confidencias, sueños, alegrías y también penas. 

Si tenemos la oportunidad de volver a vernos, de recordar los buenos momentos y también los malos, porqué no. ¿vamos a dejar de hacerlo?

 Lo pasado, pasado está, pero es bueno no olvidarlo. Bastante palo nos da la vida con enfermedades, que borran nuestros recuerdos, para que también nosotros le cerremos la puerta.

Porque no aprovechar las ocasiones que nos da la vida, y mantener vivo el espíritu de la amistad, mantener vivos los recuerdos y compartirlos, con aquellos que saben de qué hablamos, que nos comprenden porque estaban allí. 

Porque en algún momento de nuestra vida se cruzaron nuestros caminos. Mantener vivo el espíritu de la amistad, también es vivir.

sábado, 12 de marzo de 2016

PANTALÓN LARGO


Pedro C.

Eran las fiestas en el barrio del Polvorín, se celebraban como norma general  el primer fin de semana después de la semana santa, apenas llevaba tres meses trabajando en La Región, en las del año anterior llevaba aún pantalón corto y me dedicaba a correr entre la gente. Aquél año pedí de bailar por primera vez y me dijo que sí. Llevaba pantalón largo, trabajaba en una empresa importante y estaba bailando con una chica del barrio, que me gustaba, ella  vivía en el edificio de la tienda del señor Ricardo, la verdad es que toda mi relación fue aquel baile, no hubo nunca nada más.

Fiestas del Polvorín, antes de construirse los bloques.

Trabajaba, tenía un horario que cumplir, y al salir del trabajo iba al Instituto del Puente para acabar el bachillerato, lo terminé en Junio y durante el verano acudía a una academia en Coronel Ceano para preparar la revalida, pero no había cumplido todavía 18 años por lo que no podía ir a las películas para mayores.

Hasta entonces jugaba a ser mayor, pero cuando cumplí los dieciocho, todo cambió, podía ir a ver la película que quisiera, y si el portero me miraba con cara de circunstancias, le ofrecía mi DNI para que se tranquilizara. Cuando salía de trabajar íbamos Pepe y yo al Aironciños, en la plaza del Hierro, pedíamos una tortilla y dos cañas, merendamos,  nos fumábamos un par de Record y salíamos para Dominique, en la calle de los Remedios. En aquel tiempo el encargado de la barra de la entrada nos conocía, éramos clientes habituales,  al vernos entrar nos ponía unos Passport con agua para mí y solo con hielo para Pepe, no hacía falta pedirlos, que tiempos.

Desde entonces hasta hoy pasaron muchas cosas, en otro momento pararé en otra etapa, ahora me referiré al final. La verdad que viendo cómo empezó, no podía imaginarme como acabó.  Sabiendo lo que había, lo que se producía, el personal, que la mayoría sentía la empresa como algo suyo, no podías esperar que al final después de mas de cuarenta años, acabase saliendo por la puerta de atrás, es una tristeza.

Seguiremos hablando.

miércoles, 9 de marzo de 2016

EN EL COMIENZO

Pedro C.
Mi primer contacto con el mundo laboral, fue en la Gestoría Timiraos; la oficina estaba en el entresuelo del edificio la la sala de fiestas Auria, en la calle del Paseo. Allí mi cometido era realizar las diferentes gestiones propias fuera de la oficina. Presentar documentaciones en los diferentes organismos oficiales, facilitar la inspección de los vehículos comerciales, lo que hoy es la ITV, entonces solo era a dichos vehículos y se realizaba en la avenida de Marín, mi cometido consistía intermediar con el papeleo y ayudar a solucionar cualquier problema leve que se presentase.

Allí estuve desde septiembre del 69 hasta enero del 70, el 10 de enero fue el último día en la Gestoría.


En La Región empecé, un lunes 12 de enero de 1970 a las ocho y veinte de la mañana, entré por el túnel del número 11 de Cardenal Quiroga, hoy Alejandro Outeiriño. tenía que preguntar por el encargado, el señor Ordoñez  "El Asturiano".


 Aquí empieza otra historia.

 



martes, 8 de marzo de 2016

HOLA, EMPEZAMOS



Pedro C.





Ya tengo en mi poder la documentación que me acredita como pensionista. Es una sensación rara, no pensaba que fuese a llegarme tan temprano, y menos de esta manera. Pero en fin, así es el destino.

Son cuarenta y siete años cotizados, y me jubilo con sesenta y uno, por lo tanto comencé con catorce años a trabajar. Por aquel tiempo se podía trabajar con esa edad, yo tuve la suerte de que mis padres no me forzaron a tomar una decisión u otra, me dejaron elegir, confiaron en mi criterio. 

No dejé de estudiar, lo hacía en el entonces conocido como Instituto nocturno. En aquellos años nos separaban por sexo. Las chicas en el Otero Pedrayo y los chicos al Blanco Amor en el Puente.

En fin, habrá mas ocasiones para relatar anécdotas de mi dilatada vida laboral. Ahora solamente deciros, hola. Aquí estoy de nuevo. Esta vez enfocaré el blog desde otra perspectiva. 




Las cuatro estaciones

 Pedro C. No escondas tus sentimientos, siente como corre por tus venas la florida primavera ,   y vive tus momentos. La piel tostándose al ...