domingo, 20 de marzo de 2016

MI VERDAD

Pedro C.

Cientos de religiones, y todas un denominador común, poseedoras de la verdad, y la verdad que ellos predican solo es su verdad.

La única verdad es que hay un bien y un mal, y ninguna religión es poseedora única de la verdad. Solo quien considere que la verdad es relativa, la verdad es respeto, la verdad es amor, humildad, generosidad, y todo aquel que no sepa ver la verdad en sí mismo, nunca tendrá en su poder la razón absoluta.

La única verdad eres tú y tu conciencia. Quien te diga, que su religión es la verdadera, está intentando convencerte y llevarte a su lado.

Si llegamos a la conclusión que la única verdad eres tú, cualquiera que quiera conculcar tu individualidad, no posee la verdad, por lo tanto, tampoco la razón.

Partiendo de la base, que estamos en posesión de nuestras facultades mentales, sabremos distinguir entre lo bueno y lo malo, por lo tanto tendremos siempre nuestra verdad.

Y si a sabiendas hacemos lo incorrecto por conseguir un beneficio propio, que nuestra conciencia nos lo demande. También puede ocurrir que estemos haciendo el mal, y no lo sepamos ver, porque la vanidad, el odio, la avaricia o la locura en todas sus variantes, nos nuble el raciocinio.

Si dijimos que el que posee la verdad, tiene la razón, en estos casos, antes referidos, aún pensando que defiende su verdad, esta no es real, pues se sustenta en una sinrazón.

Si queremos tener la razón, debemos respetar la opinión de los demás. Y si, sin querer imponer nuestra verdad, los demás nos dan la razón, enhorabuena. Pero si no comparten nuestros pensamientos, no pasa nada, no existe una verdad absoluta, es como los colores. Para colores hay gustos.

Para que los demás nos respeten, debemos empezar por saber respetar otras opiniones.

¿Cómo podemos esperar que nos escuchen, si no somos capaces de escuchar?.

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