Pedro C.
No me preguntes que debéis hacer,
ahora disfruto en la distancia viendo lo que éramos y lo que sois.
Paseando
por el jardín que rodea la residencia, me apoyo en el brazo de mi acompañante
para no perder la verticalidad.
Daniel
recogió el testigo de coordinar las piezas del barco. Ya diez años atrás, que
lo pusimos a flote, en este mar de dudas, un grupo de amigos, a los que unía un
objetivo común.
Dentro
de la gran cantidad de religiones y orientaciones políticas, las cuales, todas
ellas y cada una, aporta cosas buenas, pero a su vez ninguna está en posesión
de la verdad absoluta.
Dentro
del grupo de amigos, que nos reuníamos una vez al mes, también había diferentes
pensamientos, tanto religiosos como políticos. Como no queríamos que estas
diferencias, en algún momento pudiese separarnos, decidimos exponer cada uno su
idea de la perfección, en lo espiritual y lo terrenal.
La
primera premisa o capitulo de la razón, es el respeto y objetividad.
Escucha,
si quieres ser escuchado, acepta las diferentes maneras de pensar, aunque no
estés en principio de acuerdo, si aceptas que nadie, ni tú, tiene la verdad
absoluta en su poder, podrás llegar a ese punto de paz, en que ves que igual
que puedes tener razón en alguna cosa, en otras te convencerán de que como lo
estabas haciendo no era lo correcto. Como dije antes, si tienes la mente
abierta y estas dispuesto a recibir, así como a dar, podrás reconocer que nadie
es perfecto, pero acercarnos a ello, depende de nosotros.
Al
fondo, había, como en la Galicia rural se dice, una profunda touza, eso es un
bosque de carballos.
A
pesar del ejercicio que hice en mi vida y lo que me cuidé, los años no
perdonan, las piernas me flaquean un poco y me canso enseguida, un banco en un
pequeño claro sería el lugar donde continuamos la conversación.
Yo
sé que no es una simple visita de cortesía, algo quieres, ¿algún problema en la
cúpula?.
No
sé si es un problema, o simplemente un contraste de pareceres, Pablo, sin dejar
de lado el principal principio por el que nos regimos, que es el respeto a las
diferentes opiniones, eso no es óbice de que se tenga que aceptar como
principio indiscutible, cualquier pensamiento que se exponga.
Para
que cualquier pensamiento que se quiera aportar e incluir en el libro de la
razón, este debe exponerse, desarrollarse. y tras una larga discusión, acabará
en puerto seguro, aceptado por unanimidad, porque es requisito imprescindible
el convencimiento sin fisuras. Si se da la situación, pasará como aportación en beneficio de todos.