Pedro C.
Poco
a poco siento que voy aparcando el pasado y pensando mas en el
presente, el futuro no me asusta, lo que tenga que pasar, pasará.
Tras
una infancia feliz y una adolescencia normal para la época que me
tocó vivir. Siete años de educación en colegio religioso, en los
años sesenta, con todo lo que ello supone, pero me quedo con los
buenos recuerdos, que fueron muchos.
El
primer puesto de trabajo, aunque duró poco, apenas tres meses, me
enseñó como funcionan los organismos oficiales por dentro. Luego el
segundo y definitivo puesto de trabajo, aunque intenté hasta en tres
ocasiones buscar otra salida laboral, pero sin mucho empeño, por que
en realidad estaba bien donde estaba.
Con
diez y seis años quise entrar voluntario en las fuerzas aéreas,
estuve dos días en la base Virgen de Loreto en León, no hubo
suerte, me dijeron que estaba aprobado pero fuera de plaza, que lo
volviera intentar al año siguiente. Pero tomé la decisión de que
ya que no me querían voluntario, tampoco iría forzoso, y así fue
cuando por la edad tenía que incorporarme al servicio militar,
alegué deficiencia visual, me mandaron al hospital militar de A
Coruña, me hicieron la revisión que consideraron oportuno, al cabo
de unos días, me enviaron una notificación en la que me
consideraban no apto para el servicio militar.
El
siguiente intento fue años después, un examen en el centro de
formación profesional de Pozo de san Raimundo en Madrid, para
motorista de campo de la compañía Iberia. Lo cierto es que no me lo
tomé en serio porque me encontraba bien económicamente en la
empresa en la que estaba y así mismo en mi vida personal. No
recuerdo ni lo que me decían en la carta que me enviaron.
La
tercera y última ocasión que pensé en la posibilidad de salir de la empresa, fue
unas oposiciones a las que me presenté, eran para funcionario de
correos, pasé el examen médico aquí en Orense, en la antigua
delegación de sanidad de la avenida de Zamora, pero luego ya no me
presenté a las siguientes pruebas, la verdad es que no sé si
hubiese llegado a ser funcionario o no. La razón vuelve a ser la
misma que en anteriores ocasiones, estaba bien en el ámbito laboral
y sentimental, consideré que no iba a mejorar mi situación
económica, por lo que no merecía la pena empezar de cero.
En
el aspecto sentimental, no me puedo quejar a pesar de la situación
actual. Tuve varias parejas antes de la que luego fue mi esposa y
madre de mi hijo, el matrimonio duró treinta y cinco años, momentos
buenos y malos, simplemente se acabó y me quedo con el fruto de un
hijo, que no hay precio que pague ese tesoro, así como los buenos
recuerdos de la convivencia, que no son pocos.
Ahora
llegamos al presente, y el presente es el día a día, y el pasado,
pasado está. No quiero cargar con mochila que lastre mi viaje de
aquí en adelante y el futuro se irá escribiendo según vaya siendo
presente y pasado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario