lunes, 9 de octubre de 2017

EL FUTURO. HOY

Pedro C.

Poco a poco siento que voy aparcando el pasado y pensando mas en el presente, el futuro no me asusta, lo que tenga que pasar, pasará.

Tras una infancia feliz y una adolescencia normal para la época que me tocó vivir. Siete años de educación en colegio religioso, en los años sesenta, con todo lo que ello supone, pero me quedo con los buenos recuerdos, que fueron muchos.

El primer puesto de trabajo, aunque duró poco, apenas tres meses, me enseñó como funcionan los organismos oficiales por dentro. Luego el segundo y definitivo puesto de trabajo, aunque intenté hasta en tres ocasiones buscar otra salida laboral, pero sin mucho empeño, por que en realidad estaba bien donde estaba.

Con diez y seis años quise entrar voluntario en las fuerzas aéreas, estuve dos días en la base Virgen de Loreto en León, no hubo suerte, me dijeron que estaba aprobado pero fuera de plaza, que lo volviera intentar al año siguiente. Pero tomé la decisión de que ya que no me querían voluntario, tampoco iría forzoso, y así fue cuando por la edad tenía que incorporarme al servicio militar, alegué deficiencia visual, me mandaron al hospital militar de A Coruña, me hicieron la revisión que consideraron oportuno, al cabo de unos días, me enviaron una notificación en la que me consideraban no apto para el servicio militar.

El siguiente intento fue años después, un examen en el centro de formación profesional de Pozo de san Raimundo en Madrid, para motorista de campo de la compañía Iberia. Lo cierto es que no me lo tomé en serio porque me encontraba bien económicamente en la empresa en la que estaba y así mismo en mi vida personal. No recuerdo ni lo que me decían en la carta que me enviaron.

La tercera y última ocasión que pensé en la posibilidad de salir de la empresa, fue unas oposiciones a las que me presenté, eran para funcionario de correos, pasé el examen médico aquí en Orense, en la antigua delegación de sanidad de la avenida de Zamora, pero luego ya no me presenté a las siguientes pruebas, la verdad es que no sé si hubiese llegado a ser funcionario o no. La razón vuelve a ser la misma que en anteriores ocasiones, estaba bien en el ámbito laboral y sentimental, consideré que no iba a mejorar mi situación económica, por lo que no merecía la pena empezar de cero.

En el aspecto sentimental, no me puedo quejar a pesar de la situación actual. Tuve varias parejas antes de la que luego fue mi esposa y madre de mi hijo, el matrimonio duró treinta y cinco años, momentos buenos y malos, simplemente se acabó y me quedo con el fruto de un hijo, que no hay precio que pague ese tesoro, así como los buenos recuerdos de la convivencia, que no son pocos.


Ahora llegamos al presente, y el presente es el día a día, y el pasado, pasado está. No quiero cargar con mochila que lastre mi viaje de aquí en adelante y el futuro se irá escribiendo según vaya siendo presente y pasado.

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