Pedro C.
Nunca
hubiera pensado que acabaría rodeado de la mas tensa soledad, mi
vida fue extrovertida, siempre rodeado de amigos, compañeros de
trabajo y alguna novieta que otra.
En
algún momento, no sé si fue el adecuado, decidí compartir mi vida,
ahora paso revista a mis recuerdos, y creo, que si hubo algo que
mereciese la pena, fruto de esa convivencia, fue el hecho de tener un
hijo, y mas, ahora que me dio un nieto. Pienso que al final no debió
de ser tan malo, cuando tengo los abrazos de mi nieto.
Esos
abrazos son recargas para poder seguir palpitando mi corazón,
oxigeno que llenan mis pulmones. Es triste, pero es verdad, solo
recuerdo esa sensación de relax y paz cuando mi hijo era pequeño,
lo cogía en brazos para que se durmiera, le cantaba como un susurro,
canciones infantiles, y mirar aquellos ojitos, mirándome medios
entornados, que al cabo de unos minutos se cerraban. Solo mi hijo me
dio algún que otro momento que al recordarlo aún siento que mis
ojos se humedecen.
Si
mi mujer me abrazaba, era por que yo la había abrazado antes, ahora
pienso que nunca nadie me dijo, te quiero, lo mas cerca que estuve de
oírlo, era cuando yo lo decía, y me contestaba, yo también.
Me
he aficionado a cualquier programa que tenga algo que ver con los
sentimientos, y cuando veo a una pareja decirse, te quiero,
mirándose a los ojos, siento nostalgia, y una profunda tristeza, por
que yo nunca sabré que se siente cuando alguien te lo dice,
mirándote a los ojos, no se, quizá no sea el tipo de personas que
por alguna razón no deban ser queridas, tendré algo en mi forma de
ser, que yo no se y nadie me lo dijo, que provoca esa situación.
Cuando
estoy solo, que ahora son muchos días, y simplemente veo en la
televisión a una pareja de ancianos paseando por un parque agarrados
de la mano, me provoca tal ternura y que yo nunca lo podré hacer,
que no puedo evitar que por mis mejillas corra alguna lagrima que
otra.
Pero
en fin. De vez en cuando hay que soltar lastre mental, para que el
navegar por la vida, sea lo mas liviano posible.
No
se como empezar mi historia, pero siento que debo escribirla, las
imágenes se amontonan en mi memoria y creo que debo darles salida,
si no explotaría.
Eran
mas de las doce de la noche, me sentía solo, pero la cabeza no
dejaba de dar vueltas. Los recuerdos se agolpaban como una presa a
punto de desbordar, sentía que tenía que abrir el aliviadero.
Así
que ahora toca escarbar en el disco duro y rememorar viejas
vivencias. En lo sentimental, tuve cinco parejas y con la quinta me
casé, el matrimonio duró treinta y cinco años y fruto de el, fue
un hijo.
En
lo laboral fueron mas de cuarenta años, tres puestos de trabajo,
ganados a pulso, mi máxima era, primero demuestra, después pide.
Un
lunes doce de enero de mil novecientos setenta, a las ocho y veinte,
comenzaba mi aventura laboral. Apenas tenía catorce años, hoy no
podría trabajar, ahora hay que tener dieciséis años para poder
empezar en el mundo laboral.
CONTINUARÁ

No hay comentarios:
Publicar un comentario