lunes, 24 de septiembre de 2018

QUIZÁ YO (9)


Pedro C. (9)
Aquel año acabó de pasar sin pena ni gloria, al siguiente, por la edad, nos llamaron para cumplir con el servicio militar, por entonces, obligatorio.

Dos años antes, cuando tenía diez y seis años, me presente para realizar el servicio militar como voluntario, me llamaba la atención el mundo de la aviación, hice un curso de mecánico de aviación por correspondencia, en el Instituto Americano.

Había una escuela militar de mecánico del ejercito del aire en León. Decidí intentar entrar.

Aceptaron mi solicitud, pero había que hacer un examen de ingreso, para ello me dieron instrucciones, de que me pasase por el gobierno militar, para recoger la documentación necesaria para desplazarme, hasta la base aérea en Virgen del camino, a las afueras de León, donde a partir de mil novecientos noventa y dos, comparte sus pistas con el aeródromo comercial de León.

El día señalado llegué a León, en el andén había unos militares de uniforme azul, tenían unos letreros con la indicación de aquellos que llegaban para desplazarse a la base aérea, se aproximasen a ellos. Así lo hice, uno de ellos llevaba un listado, donde comprobaba tus datos, así que consideraron que ya estaban los que esperaban, nos indicaron que les siguiéramos.

Fuera había dos autocares del ejercito, subimos, después de media hora mas o menos entramos en el cuartel.

Nos pusieron en el patio en fila, pasaron de nuevo lista y a continuación nos asignaron diversos dormitorios, cada uno teníamos una cama con una taquilla metálica al lado, para guardar los efectos personales,

Eran sobre las seis de la tarde de un mes de mayo, nos sacaron del dormitorio, y en fila de a uno íbamos entrando en la enfermería por una puerta y salíamos por otra, Nos pesaban, median, auscultaban el pecho y la espalda, la boca y nos hacían preguntas sobre si habíamos sido operados de algo, o si tomábamos algún medicamento, en fin, lo normal en un chequeo superficial, supongo que si luego pasas el examen y antes de entrar definitivo te harán otro mas extenso.

Entre unas cosas y otras, ya eran las nueve y fuimos pasando al comedor, nos pusieron, sopa y tortilla de patatas, luego repartían café con leche para el que lo quisiese. Sobre las diez y media, ya estábamos listos para dormir, antes de apagar las luces, nos dijeron que procurásemos descansar, que a las siete y media de la mañana, nos pondrían en pié.

Al día siguiente, como habían dicho, a las siete y media entro un militar gritando que teníamos veinte minutos para asearnos, a continuación, diez minutos para acabar de prepararnos y todos al patio, para entrar juntos en el comedor para desayunar.

Como buenamente se pudo, conseguimos mojar la cara para espabilar, poco mas, ya todos vestidos y en fila en el patio.

Entramos en el comedor, teníamos café con leche galletas maría y un bollo de pan, había que desayunar rápido, a continuación tendríamos el primer examen.

A las nueve y media, entramos por apellido en la sala donde haríamos el examen, era uno de los hangares de la base, seríamos alrededor de quinientos mas o menos, vi que alguno ya era conocido por los mando del cuartel, luego supe que eran hijos de oficiales del cuerpo que querían seguir los pasos de sus progenitores.

El primer examen era tipo tes, con preguntas relacionadas con el mundo del motor y la aviación, era muy básico, se centraron en los motores de combustión y el manejo de las 
Pipers o Canadians.

Entre unas cosas y otras, ya eran las doce de la mañana, nos dieron libre hasta la una y media, que deberíamos volver a formar en el patio para entrar en el comedor para la comida.

Al medio día nos pusieron de primero lentejas y de segundo pollo asado, ya venía troceado, alguno iba de listo y pedía la parte del pollo que quería, a cada uno le tocaba lo que le tocaba y listo, si o si.

A las cuatro de la tarde, volvimos a entrar en el hangar para el segundo examen, este era de cultura general. También fue tipo tes, había treinta preguntas con diversas opciones de respuesta, y otras preguntas, había que desarrollar la respuesta.

Contesté a todas, aunque tengo que reconocer que alguna fue por intuición, no por que supiese a ciencia cierta la respuesta.

A las siete de la tarde, estábamos todos en el patio, dijeron una lista de aspirantes que pasasen a recoger sus pertenencias y en media hora se aproximasen a los autocares, estos tenía tren para marchar ya, los demás teníamos que esperar al día siguiente.

Al día siguiente, a las once de la mañana salía mi tren con destino de vuelta, el resultado de los exámenes me lo comunicarían por correo.

Con quince días mas o menos, me llegó la carta del ejercito del aire, en ella me decían que había aprobado los diversos exámenes, pero fuera de plaza, esta era de sesenta y ahora me acordé de que había aspirantes que tenían cierta preferencia por el parentesco con el cuerpo. También me decían, que si quería volver a intentarlo el próximo año, no tenía que cubrir ninguna solicitud, simplemente, comunicarles mi intención y llegado el momento me facilitarían la documentación para volver.

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