Y
así fue, cuando pasé por el gobierno militar para presentarme, como
así me habían pedido, alegué deficiencia ocular.
Un
mes mas tarde me llamaron para recoger la documentación de trasporte
y presentación en el Hospital Militar de A Coruña. En la fecha
indicada, cogí el tren de madrugada, iban mas mozos de Ourense,
entre ellos Pilís, un vecino que tenía además de gafas un problema
en una pierna que le provocaba una ligera cojera.
Cuando
llegamos a A Coruña, el vecino y yo así como otro chico que se
acopló, cogimos un taxi para que nos acercaran al Hospital.
Nos
presentamos con los papeles que llevábamos de Ourense, nos
dividieron por diversas consultas en función de lo alegado. Desde
las nueve de la mañana que llegué hasta las dos de la tarde, me
tuvieron haciendo pruebas, nunca me habían mirado tan a conciencia,
pero yo estaba tranquilo, porque sabía que era verdad el problema
que tenía.
Sobre
las dos de la tarde, salió médico militar, y me dijo que podía
marchar, y que ya me darían el resultado por carta.
Así
fue, ocho días después, recibí una carta del Hospital Militar, en
la que me comunicaban que estaba exento del servicio militar, que
pasase por las oficinas de reclutamiento de la zona a la que
pertenecía y allí me darían la documentación definitiva.
Me
desplace al Cuartel de San Francisco, por lo que se llamaba la puerta
falsa, mas o menos donde hoy está el parking del Auditorio, allí el
soldado de la puerta me indicó donde estaban las oficinas de
reclutamiento. Presenté la carta que me habían enviado del hospital
militar, un soldado cubrió varios impresos con la maquina de
escribir, cuando hubo terminado, se los pasó a un oficial que estaba
en una mesa mas atrás, este firmo en varios sitios, puso unos sellos
y me devolvieron un impreso y una cartulina doblada, me dijo el
soldado que ya estaba, con esta documentación, puede justificar
exento del servicio militar obligatorio .
Ahí
terminó mi relación con la vida militar, ya que no me quisieron
cuando iba voluntario, ahora que ellos quieren llevarme obligatorio,
pues no voy.
Cuando
llegó el momento del sorteo, por mi apellido y fecha de nacimiento,
me hubiera tocado, tres meses de campamento en Almería y después a
una base de África. A Pepe que era de mi misma edad, le tocó a
Barcelona, el no pudo librarse y pasó dieciocho meses fuera.
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