lunes, 24 de septiembre de 2018

QUIZÁ YO (11)

Pedro C. (11)


Y así fue, cuando pasé por el gobierno militar para presentarme, como así me habían pedido, alegué deficiencia ocular.

Un mes mas tarde me llamaron para recoger la documentación de trasporte y presentación en el Hospital Militar de A Coruña. En la fecha indicada, cogí el tren de madrugada, iban mas mozos de Ourense, entre ellos Pilís, un vecino que tenía además de gafas un problema en una pierna que le provocaba una ligera cojera.

Cuando llegamos a A Coruña, el vecino y yo así como otro chico que se acopló, cogimos un taxi para que nos acercaran al Hospital.

Nos presentamos con los papeles que llevábamos de Ourense, nos dividieron por diversas consultas en función de lo alegado. Desde las nueve de la mañana que llegué hasta las dos de la tarde, me tuvieron haciendo pruebas, nunca me habían mirado tan a conciencia, pero yo estaba tranquilo, porque sabía que era verdad el problema que tenía.

Sobre las dos de la tarde, salió médico militar, y me dijo que podía marchar, y que ya me darían el resultado por carta.

Así fue, ocho días después, recibí una carta del Hospital Militar, en la que me comunicaban que estaba exento del servicio militar, que pasase por las oficinas de reclutamiento de la zona a la que pertenecía y allí me darían la documentación definitiva.

Me desplace al Cuartel de San Francisco, por lo que se llamaba la puerta falsa, mas o menos donde hoy está el parking del Auditorio, allí el soldado de la puerta me indicó donde estaban las oficinas de reclutamiento. Presenté la carta que me habían enviado del hospital militar, un soldado cubrió varios impresos con la maquina de escribir, cuando hubo terminado, se los pasó a un oficial que estaba en una mesa mas atrás, este firmo en varios sitios, puso unos sellos y me devolvieron un impreso y una cartulina doblada, me dijo el soldado que ya estaba, con esta documentación, puede justificar exento del servicio militar obligatorio .

Ahí terminó mi relación con la vida militar, ya que no me quisieron cuando iba voluntario, ahora que ellos quieren llevarme obligatorio, pues no voy.

Cuando llegó el momento del sorteo, por mi apellido y fecha de nacimiento, me hubiera tocado, tres meses de campamento en Almería y después a una base de África. A Pepe que era de mi misma edad, le tocó a Barcelona, el no pudo librarse y pasó dieciocho meses fuera.

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